El cambo estético
con respecto a la anterior generación
no es muy grande. El cambio más relevante
es su crecimiento en longitud y anchura. Las
líneas generales se mantienen y debemos
ir a los detalles para diferenciar el antiguo
del nuevo. El frontal es ahora más
redondeado y los grupos ópticos más
pequeños. Cambia el diseño de
los retrovisores y manecillas de las puertas
de aspecto retro y que recuerdan al primer
MX-5.
La capota (en esta versión
de vinilo) se puede accionar con una sola
mano de manera rápida y segura. Si
somos habilidosos, podemos hacerlo incluso
sin bajarnos del coche. Si vivimos en una
zona en la que la climatología no es
la más apropiada para un descapotable,
o simplemente preferimos un techo duro, podremos
montar una capota de fibra opcional.
La trasera también es más redondeada,
con unos grupos ópticos de formas similares
pero con detalles tipo Lexus. Los arcos de
seguridad tras los asientos siguiendo el contorno
de éstos y en color aluminio mejoran
la seguridad y la estética. El resultado
es un aspecto más agresivo, tanto en
esta vista como en el resto del conjunto.